Manolo era un niño apasionado por la pizza. Creció en una familia donde los viernes la pizza era la protagonista, pero en realidad, el verdadero protagonista era Manolo y su deseo de convertirse en un renombrado pizzero, un sueño que su abuelo, nonno Pasquale, siempre apoyó. A medida que fue creciendo, sus padres también lo animaron a seguir adelante con su sueño.